Y un buen día volvió Inés. Para algunos renovada, para otros “rara”, pero sin lugar a dudas en otra versión. Luego de encontrar su paz interior, intentará transmitirle está energía a sus socias, quienes todavía no pueden desprenderse del ritmo de la rutina.Ricardo está prófugo y su situación es muy complicada. Germán y su suegra creen que será peor todavía si no dice la verdad. La sinceridad de su hijo y la paz de su ex mujer parecen haberlo convencido de entregarse y dejar todo en manos de la justicia.Luego de una romántica cena y algunas copas de vino, Mariano y Dolores se dejaron llevar por el placer. Ella le propuso tener un hijo, propuesta que perdió fuerza con la llegada de la mañana. La abogada no dudó en ir a comprar la pastilla del día después, aunque, en distintas ocasiones, el destino la aleja de su alcance. El tercer intento fue el último, Dolores se dio cuenta que está con la persona que ama… el que eligió como el futuro padre de sus hijos.
Mía necesita cambiar. No quiere volver a ser frágil y caer nuevamente en los brazo de Federico. Su decisión parece ser firme, tal es así que sacó dos entradas para el teatro, aunque con un pequeño detalle… no tiene acompañante. La noche trae sorpresas. Conoció a Willy, un simpático y particular taxista, quién tiene buenas intenciones y un solo objetivo, hacerla pasar un lindo momento.
Inés regresa de su viaje por la India totalmente renovada, tanto interna como externamente. No sólo está relajada y predica la paz por doquier, sino que su actitud corporal y su aspecto personal también se mimetizan con las costumbres de aquel país: incorpora el “look hindú” y hasta se anima a llevar en la frente el “tercer ojo”.
Por su parte, Dolores está cada vez más enamorada y segura de lo que siente por Mariano. En una noche plagada de alcohol, la abogada le pide que no se cuide con preservativo porque quiere tener un hijo con él. Pero a la mañana siguiente, ya sobria, no está tan convencida de su decisión y recurre a la farmacia para buscar un método eficaz que le impida hasta la mínima probabilidad de un embarazo.
Mientras tanto, Mía debe lidiar con la tristeza y la soledad a causa de la separación de Federico. Para levantar el ánimo, decide ir al teatro. En el camino, mantiene una divertida charla con el taxista. La pasa tan bien con este inesperado hombre que termina invitándolo a cenar.
Dispuesta a convertirse –literalmente- en otra persona, cambia su nombre y su profesión. En la quietud pueblerina conoce a July (Marina Gleizer), la dueña de una pensión que la hará vivir experiencias desconocidas. Mientras tanto, aquí en Buenos Aires Federico desea reencontrarse con ella. Decidido, va en su busca con la intención de volver a estar juntos…
Por su parte, Dolores cree que Mía ha desaparecido. Desesperada, investiga su paradero y le pide a Mariano que la ayude. Lo que ambos no imaginan es que Lily los persigue muy de cerca, dispuesta a hacer cualquier cosa para quedarse con su amor. Y, como se vio en los episodios anteriores, ella es capaz de todo por recuperar a Mariano.
Alejada de todo problema parece estar Inés, quien finalmente cumple su sueño de viajar a la India para meditar y entregarse por entero a la espiritualidad, una manera de llevar paz a su agitada existencia…
No te pierdas El rescate, el nuevo capítulo de Socias. Este miércoles 22 de octubre a las 22:30.
Toda esta situación le trae tristes recuerdos a la abogada; siente que su vida parece estar inmersa en un juego de espejos: su padre, también juez, fue acusado de corrupción y se suicidó cuando ella era muy chica. Inés no puede evitar deprimirse y desmoronarse…
Mientras tanto, Dolores está cada vez más segura de su amor por Mariano. Confiada en su instinto, invita al joven a vivir con ella, pero toda esta felicidad se ve empañada por una noticia: Lily dice estar esperando un hijo del mismísimo Mariano.
Este miércoles 15 de octubre a las 22:15 llega Punto de partida, un nuevo episodio de Socias.

Inés (Mercedes Morán) está sumamente nerviosa y preocupada por los preparativos del evento, ya que su autoexigencia marca que todo debe salir a la perfección. Para que los resultados sean los óptimos, cuenta con la ayuda de Máximo (Damián de Santo) quien oficia de “wedding planner”. Sin embargo, la abogada se lleva una gran decepción al ver que su hija no está contenta con la boda, ya que la joven prefería una fiesta menos “glamorosa” y más “despojada”. 
Inés se siente frustrada, estresada y desbordada. Y todo este “maremoto” de sensaciones la hace dudar incluso de su relación con Álvaro (Martín Seefeld).
Por su parte Dolores (Nancy Dupláa) está feliz por su reconciliación con Mariano (Gonzalo Heredia) Pero la alegría se ve empañada por la agresión que sufre en la puerta de su casa, justo antes de ir al casamiento de Vicky: una mujer le arroja un tarro de pintura encima de su elegante vestido nuevo. La furia obnubila a la abogada. Como corolario del ataque, su fémina atacante se hace presente en la fiesta para culminar su arremetida.
Allí Dolores cae en la cuenta: se trata de Lily, la ex novia despechada de Mariano, quien - munida de un cuchillo – amenaza con cortarle el cuello.

Finalmente, llega el momento del juicio que enfrenta a Román (Osvaldo Laport) con su ex mujer (Silvina Bosco) por la tenencia de la hija de ambos, Luna (Giselle Bonaffino). Luego de descubrir que su cliente es “taxi boy”, Dolores (Nancy Dupláa) se retira del caso e Inés (Mercedes Morán) se hace cargo de la situación. Como testigo de Román se presenta Stella (Silvia Pérez) una “trabajadora de la noche” quien, en lugar de ayudar a su amigo, termina empeorando las cosas. El proceso judicial se complica cada vez más, hasta que la pequeña Luna se hace presente en el estrado y cambia el curso de las cosas.
Por otro lado, Inés está estresada por todas las cosas que le pasan en su vida:
Todo esto la hace descuidar su relación con Álvaro (Martín Seefeld) y el cirujano siente que no tiene un lugar en la vida de la abogada.
Dolores recibe la visita de su madre Eva (Mirtha Busnelli) quien se halla preocupada por su hija. Como es habitual, los roces entre ambas serán nuevamente protagonistas. Pero finalmente lograrán entenderse y hasta la abogada prestará atención a los consejos maternos para buscar una vía de reconciliación con Mariano (Gonzalo Heredia).
Mientras tanto, Mía (Andrea Pietra) continúa preocupada por la disfunción sexual de Federico (Federico D´Elía). Para intentar una solución al problema, decide llevarlo a una consulta con un sexólogo. Y así es como termina en lo del Dr. Miranda (Daniel Grinbank).
El especialista buscará ahondar en intimidades varias de la pareja, preguntas que pondrán incómodo al marido de la abogada hasta el punto de abandonar la sesión. Pero Mía se mostrará más que interesada en las propuestas del médico y escuchará atentamente sus secretos para mantener viva la “llama de la pasión”: desde nuevas posiciones para incrementar el goce hasta llamativos “juguetes” sexuales atraerán plenamente su atención.
En ese contexto, la ex mujer de Román (Silvina Bosco) revela frente a todos el secreto mejor guardado: Román es “Taxi boy”.
La noticia conmueve y enoja a Dolores: una vez más, siente que los hombres de su vida la engañan. Para mitigar sus penas decide ir a un bar que no frecuentaba desde hacía varios años. Allí se encuentra con el dueño, Freddy (Pablo Echarri) un viejo amigo. La abogada, no podrá resistirse a caer en sus brazos y ambos tendrán un intenso encuentro sexual.
Sus actitudes tienen un asombroso parecido a las de su ex marido (Martín Pavlovsky). Si bien trata de advertirle a Vicky acerca del comportamiento del futuro padre de su hijo, la joven parece no acusar recibo del “alerta”. Y menos cuando su propio padre se instala en la casa para “ayudar” a la flamante pareja.
Por otro lado, Federico (Federico D´Elía) sufre de “disfunción sexual” y Mía (Andrea Pietra) debe ocuparse no sólo de consolarlo, sino también de encontrarle una solución al problema. Como si fuera poco, a la abogada se le instala en el estudio su suegra (Roxana Randon) con la intención de ayudar, pero lo único que hace es entorpecer el trabajo.