Dolores recibe la visita de su gran amigo Max (Damián de Santo) quien llega con una muy buena noticia: descubrió que tiene un hijo (Santiago Stieben), ya adolescente, fruto de una relación con una ex compañera de la facultad. A su vez, Dolores le cuenta su “buena nueva”: está embarazada. Aunque el padre de la criatura, Mariano aún no se ha enterado. Max, indignado, prácticamente la “obliga” a contar tamaña novedad….
Mía está feliz con su nueva relación con Darío (Fernán Mirás). No pudiendo con su genio, la abogada empieza a indagar sobre el pasado de su flamante pareja y descubre que siempre estuvo rodeado de mujeres muy inteligentes y talentosas. Esta “revelación” la hace sentir “poca cosa” y no sabe cómo lidiar con esta situación. Encima, Darío debe emprender un viaje a Irak por trabajo, lo que la sume en una depresión aún mayor…
Por su parte, Inés es víctima de un asalto por parte de un adolescente (Juan West). Pero lejos de asustarse o sentirse intimidada, termina ayudando al joven, dándole comida y ropa… hasta lo contrata como el nuevo cadete del estudio.Fuente: Weblogs.canal13.com.ar

La navidad suele ser un momento de introspección y balances. Y nuestras socias no serán ajenas a este precepto:
Mientras tanto, Dolores no sólo debe convivir con el dolor que le provoca su separación de Mariano sino que también se ve obligada a compartir la Navidad con su madre (Mirtha Busnelli) que se aparece imprevistamente en su casa. Encima, Dolores odia las fiestas… aunque una muy buena noticia la hará empezar a creer en “Papá Noel”...
Por su parte Mía pasa por primera vez la Nochebuena en soledad, ya que su pequeño hijo se fue con su papá. En medio de la noche, decide ir a darle un regalo a Darío (Fernán Mirás) quien, poco afecto a las celebraciones, prefiere pasar esa noche trabajando. Darío se sorprenderá gratamente con la visita de Mía y le agradecerá el gesto con un apasionado beso. 
Mía es testigo de un accidente automovilístico, en el que una mujer atropella a un joven en bicicleta, pero cuando llega la policía la víctima se escapa corriendo. Sorprendida, la abogada empieza a investigar sobre la “Mafia de las bicicletas”, un grupo de gente que contrata a chicos de la calle para que sufran un accidente y después les hacen juicio a las compañías de seguro y cobran el dinero. Para recabar información lo llama a su ex compañero de colegio Darío Duna, periodista de investigación, quien la ayuda en la causa.
Mientras tanto, Inés pierde definitivamente toda la paz interior que había traído de su viaje por la India. En primer lugar, harta de la vagancia y la falta de responsabilidad de Germán, lo echa del estudio luego de una fuerte pelea. Además, se entera de que Álvaro fue quien puso la plata para salvar la hipoteca de su casa y esto hace que no solo discuta con el cirujano, sino también con sus dos socias, especialmente con Mía. Para descargar tanta tensión, Inés trata de volver a una vieja pasión: la pintura.
Por otro lado, Dolores atraviesa una fuerte crisis con Mariano, ya que la diferencia de edad entre ambos empieza a notarse. Mientras la abogada está más tranquila laboralmente, con muchos planes y con ganas de tener un hijo, Mariano se encuentra muy ocupado en su nuevo trabajo y todavía no siente que sea el momento de ser padre. Estas diferencias los llevarán a tomar una dura decisión…
Mía recibe una dolorosa confirmación de Federico: le confiesa que está iniciando una relación con Juan, su personal trainer. La abogada -desesperada- busca el consuelo de Inés, quien le aconseja dejar atrás a su ex marido y refugiarse en algún amor del pasado. Así es como Mía se acuerda de su primer novio: Roberto Esposito. Decide organizar una reunión con todos sus ex compañeros del primario como “excusa” para encontrarse con Roberto.
La convocatoria es un éxito y, entre otros, acude Darío Duna (Fernán Mirás) quien durante la primaria era el blanco de todas las bromas de sus compañeros y no guarda buenos recuerdos de aquella época. Darío aprovecha ese encuentro para descargar rencores del pasado…
Por otro lado, Dolores continúa buscando un hijo con Mariano. Pero la angustia mucho la idea de que, al no darse “maña” con los quehaceres de la casa, no va a poder ser una buena madre. Por eso, se propone cumplir con una de sus pocas materias pendientes: aprender a cocinar.





Sábado, “jornada de ocio” para las abogadas. Con el lema “Carpe Diem” (Aprovecha el día) las tres socias deciden disfrutar de una tarde al sol. Y qué mejor que hacerlo al aire libre jugando un partido de tenis.
Como el número impar no ayuda a la hora del “dobles”, suman a una nueva jugadora para completar el cuadro. Así entrará en juego la figura de Dominique (Angélica Torres), una extranjera que conocen en el predio deportivo y que no habla ni una pizca de español. Pero avanzado el encuentro, Dominique se descompone y fallece en el acto.
Inés, Dolores y Mía no saben cómo actuar ante esta situación. Después de mascullar largo y tendido, Inés considera que el destino las puso frente a esta prueba y deben obrar en consecuencia. Es por eso que deciden hacerse cargo de la situación y, en pos de ayudar, organizan el velatorio de la difunta. Sin embargo, no logran dar con ningún familiar ni amigo cercano, ya que aparentemente estaba sola en el país. Esta cuasi “comedia macabra de enredos” termina sensibilizando a las socias, haciéndolas reflexionar sobre la finitud de sus vidas, el carácter imprevisible de la muerte y a tomar conciencia de cómo serían sus propios funerales.